viernes, 9 de noviembre de 2012




TEMA 9 DE NOVIEMBRE EDUCACION DE UNA PERSONA SORDOCIEGA



https://www.youtube.com/watch?v=sBPhZLTyfzE&feature=related


8 DE NOVIEMBRE ORIENTACION PARA LA SELECCION DE MATERIAL DIDACTICO
 
 
VIDEO
 
Recursos didácticos
 


Juguetes didácticos  




Discapacidad - Movilización Social - Vida Independiente - Desinstitucionalización 

https://www.youtube.com/watch?v=d_TJJhpt2Cw


TEMA 7 DE NOVIEMBRE

MANEJO DEL NIÑO HIPERACTIVO EN EL AULA BAJO EL ENFOQUE DE INTEGRACIÓN SENSORIAL

El trastorno por déficit de atención (TDA) es un padecimiento donde al niño le es difícil centrar su atención en un estímulo y concentrarse en él.   Esto se manifiesta en su conducta que se observa desorganizada e impulsiva, y repercute en la familia y en la escuela. El TDAH es mejor conocido como el niño hiperquinético o con disfunción cerebral "mínima"

Causas:

Existen diversas teorías que intentan explicar el origen del trastorno por Déficit de Atención, algunos consideran que la causa se debe a una maduración retardada del sistema nervioso, o por haber alguna lesión cerebral, una variación genética, alteraciones metabólicas y/o problemas emocionales.

Descripción del cuadro:

       FALTA DE ATENCIÓN: con frecuencia no termina las cosas que empieza a menudo parece no escuchar, se distrae con facilidad, tiene dificultades para concentrarse en tareas escolares, tienen problemas para seguir una actividad de juego.

      IMPULSIVIDAD: suelen actuar antes de pensar, cambia excesivamente de una actividad a otra, le es difícil organizar el trabajo, necesita de una supervisión muy constante, frecuentemente grita en clase, tiene dificultades para esperar su turno en juegos o situaciones de grupo.

      HIPERACTIVIDAD: corre o se trepa por todos lados, excesivamente tiene problemas para quedarse quieto o juguetea demasiado le es difícil permanecer sentado siempre anda desbocado o actúa como impulsado por un motor.

La Terapia Ocupacional basada en la Teoría de la integración sensorial puede resultar clave en la intervención terapéutica del niño hiperactivo. En muchos casos, las dificultades existentes para mantener la atención, regular el nivel de actividad e/o interactuar adecuadamente con el ambiente están relacionadas con un problema de integración sensorial, y más específicamente, con un problema de modulación sensorial.

Los principales síntomas de una disfunción de modulación sensorial, según Parham y Mailloux (en Roley,Blanche,Schaaf, 2001), son los siguientes:

1)    dificultades con las habilidades sociales y la participación en el juego.

2)    poca confianza en uno mismo y falta de autoestima.

3)    dificultades con las actividades de la vida diaria y en el ámbito escolar.

4)    ansiedad, falta de atención e inadecuada habilidad para regular las reacciones propias ante los demás.

5)    retraso en el ámbito sensorimotor y en el desarrollo de habilidades motoras finas y gruesas.

Con una detallada evaluación que incluye pruebas específicas sobre el procesamiento sensorial, con la observación del niño en sus diferentes ambientes y con cuestionarios para los padres y profesores, el terapeuta ocupacional puede identificar los sistemas sensoriales afectados y preparar un programa de actuación acorde con el perfil sensorial de cada niño. Las actividades y adaptaciones propuestas por el terapeuta ocupacional tienen como objetivo nutrir sensorialmente al niño, es decir, son actividades con una alta carga sensorial, sobre todo en los ámbitos proprioceptivo, vestibular y táctil. La intervención puede efectuarse en varios frentes simultáneamente; es decir, por una parte, el niño puede acudir a tratamientos directos en una clínica que cuente con material de integración sensorial, pero además, al mismo tiempo, se pueden incorporar a su ámbito familiar y al escolar actividades y adaptaciones que tengan en cuenta las necesidades sensoriales del niño.

No todos los niños hiperactivos lo son por las mismas causas. Para algunos, la hipersensibilidad táctil es el principal problema; para otros, su hiperactividad tiene primordialmente un origen vestibular, o bien una combinación de dificultades en varios sistemas sensoriales. Lo ideal es, sin duda alguna, una evaluación individual realizada por un terapeuta ocupacional con una formación específica en integración sensorial, algo que, desgraciadamente, no siempre es posible. En este caso de no poder contar con un terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial, siempre se pueden aplicar algunas estrategias generales que pueden ayudar al niño hiperactivo en su adaptación a la clase y al ámbito escolar en general. A continuación, veremos algunas de estas estrategias.

No debe olvidarse que el sistema nervioso de los niños que padecen problemas de integración sensorial es menos estable que el de otros pequeños y que, por ello, son niños frágiles en el plano emocional. La estimulación ambiental –ruidos, movimientos, luces, personas, etc.-- puede provocar que el niño sufra una pérdida de control. Es necesario, por tanto, que nos mantengamos alerta respecto al niño y a todo lo que le rodea, con el objeto de poder evitarle situaciones que le supongan perder el control. Situaciones ruidosas o bullangueras, como las que se dan en fiestas de cumpleaños o en recintos de atracciones, que resultan tremendamente divertidas para la mayor parte de niños, son habitualmente muy estresantes para el niño con un problema en su integración sensorial.  Es posible que hasta la actividad del patio del colegio o, incluso, la de su aula escolar le resulten igualmente demasiado estimulantes. Por ello es conveniente que disponga, dentro de su clase, de un rincón tranquilo al cual pueda acudir, retirarse, para recobrar la calma cuando se sienta sobreestimulado y, así, evitar una crisis emocional, una pérdida de control. Sencillamente, una mesa cubierta con una manta puede hacer las funciones de casita de reposo, a la cual el profesor podrá invitar al niño a ir a calmarse cuando éste se encuentre sobreexcitado. Una vez establecido este lugar y dictaminada su función, el propio niño podrá acudir a él de modo autónomo cuando sienta la necesidad de hacerlo, cuando necesite tranquilidad, para rebajar su sobreexcitación. Es fundamental que se respete el cometido de la casita de reposo y que no se convierta en un espacio más para jugar o realizar otras actividades; el niño debe relacionarla únicamente con un lugar de tranquilidad, con su pequeño refugio contra la sobreexcitación.

En cualquier caso, resulta imprescindible que tanto padres como profesores sepan mantener la calma, ya que constituyen un elemento básico del ambiente que rodea al niño. Si el niño llega a perder el control, los castigos servirán solamente para empeorar su autoestima. Lo primero es ayudarlo a recomponerse. El mencionado sitio tranquilo, la casita de reposo, con una manta favorita o un osito de peluche en su interior, puede proporcionar al niño las estimulaciones calmantes que necesita. Algunos niños apreciarán que se les abrace o que se les meza. Un paseo al aire libre, sobre todo si el día está fresco, también puede ayudar.

Todo esto no significa que no se deba disciplinar al niño que presenta problemas de integración sensorial. Un programa de recompensas por buen comportamiento y retirada de privilegios por comportamientos inadecuados es beneficioso para todos los niños. En el caso del niño que tiene dificultad para controlar sus emociones y su nivel de actividad, premiar las ocasiones en las cuales consiga mantener la calma lo ayudará y le dará confianza en sí mismo. Pero hay que poner a su disposición estrategias eficaces para ayudarle a conseguir su objetivo y colaborar con él en el reconocimiento de su propio estado de alerta. Las terapeutas ocupacionales Williams y Shellenberger diseñaron un excelente programa para enseñar a los niños cómo ser más conscientes de sus necesidades sensoriales y cómo modificar su estado de alerta utilizando actividades con alta carga sensorial.

Algunos niños son hipersensibles a los olores y los ruidos ambientales, y la exposición a este tipo de estímulos puede provocar una alteración en el comportamiento y el nivel de alerta. Es conveniente eliminar, en la medida de lo posible, los ruidos que puedan distraer al niño. Por ejemplo, una escuela de Montreal (Canadá) tuvo la feliz idea de poner pelotas de tenis agujereadas en la base de todas las patas de las mesas y sillas para eliminar el molesto ruido causado por el roce con el suelo. Las ventanas y puertas abiertas pueden constituir otra fuente de ruidos que distraen y sobreestimulan al niño con problemas de integración sensorial. Debemos también controlar nuestra voz y procurar hablar suave y tranquilamente.

Ciertos olores, de alimentos, productos de aseo o de limpieza, pinturas, etc. pueden ser estímulos francamente desagradables para algunos niños. Evidentemente, es imposible controlar todos los ruidos y olores ambientales, pero conviene ser consciente de que esos estímulos pueden influir muy negativamente en el comportamiento del niño.

Para algunos niños hiperactivos la proximidad de los compañeros puede ser una constante fuente de tensión. Encontrarse en el medio de una fila puede representar una situación extremadamente estresante. Colocarse en el último lugar de la hilera, desde donde se pueden controlar las distancias con los demás, suele ser una eficaz manera de reducir la tensión vivida por este tipo de niños.

El momento de las comidas, cuando varias personas se sientan a la misma mesa, puede también  constituir otro motivo de tensión. Dejar que el niño coma en un extremo de la mesa ayuda a preservar su espacio personal y, por tanto, a evitar crisis emocionales. Los comedores de los colegios, siempre bulliciosos y llenos de gente, suelen resultar demasiado estimulantes para el niño con problemas de modulación sensorial. Si no es posible que el niño efectúe su almuerzo en su hogar tranquilamente, entonces es aconsejable que en el comedor del colegio se le reserve el lugar más tranquilo, así como que se le encuadre en el turno menos ruidoso.

El niño que padece deficiencias en su procesamiento sensorial no percibe adecuadamente su ambiente. Como ya hemos dicho, debemos recordar siempre que el sistema nervioso de los niños con problemas de integración sensorial no es tan estable como el de otros pequeños. Todo ello provoca que estos niños tengan una gran necesidad de una rutina estable y previsible para poder funcionar correctamente. Los cambios de sus horarios, de sus espacios físicos o de las personas que lo cuidan afectarán negativamente al niño que padece estas deficiencias. Es preferible que las alteraciones le sean anunciadas con antelación y, posteriormente, le sean recordadas a medida que se aproximen. La cabezonería y la falta de cooperación que muestran muchos niños con problemas de integración sensorial es, en parte, un reflejo de esa necesidad de rutina estable.

Lo que más caracteriza el niño hiperactivo es el exceso de movimiento, lo cual puede deberse  a diversas causas. Dicho exceso de movimiento puede ser causado, por ejemplo, por un déficit en los sistemas vestibular y propioceptivo, responsables en gran parte del control postural, lo que hace que al niño le cueste mantener su cuerpo erguido contra la gravedad y busque continuamente apoyos de un modo u otro. Es frecuente que estos niños adopten posturas de verdaderos contorsionistas mientras están sentados, envolviendo sus piernas alrededor de las patas de las sillas, por ejemplo. Otros, sencillamente no consiguen mantenerse sentados  y se caen a menudo de sus asientos. En estos casos, un tratamiento de Terapia Ocupacional basado en la Teoría de la integración sensorial suele ser eficaz para solucionar el problema. Hay otros niños que necesitan una gran cantidad de estimulación (vestibular, proprioceptiva, táctil) para mantener un nivel de alerta adecuado y buscan esa estimulación a través del movimiento. En este caso, los niños afectados se benefician, por ejemplo, de asientos que se mueven, de frecuentes actividades deportivas, de muchas oportunidades para levantarse (ayudar al profesor a repartir papeles, hacer recados, etc.) y, en general, de no pasar demasiado tiempo en situaciones en las que el movimiento no está permitido.

Algunos niños con problemas de integración sensorial todavía continúan necesitando actividades de exploración oral a la edad de comenzar el colegio. Debido a esa necesidad, es habitual verlos morder o chupar su ropa (cuellos, puños), lápices, etc. Para evitar estos comportamientos no deseados, podemos ofrecerles a estos niños objetos que socialmente sean aceptables de introducir en la boca, como, por ejemplo, un botellín plástico como el de los ciclistas, un mordedor o chicle. Es importante recordar que si el niño utiliza este tipo de estimulación es porque realmente lo necesita para mantenerse alerta o porque le ayuda a organizar su sistema nervioso. Es el mismo caso de muchos adultos, que necesitan estimulación oral (por ejemplo, tener un cigarrillo entre los labios, morder  un palillo, comer algo o mascar chicle,) y se ponen nerviosos cuando no pueden hacerlo.

En definitiva, el niño hiperactivo debe ser considerado no solamente desde un punto de vista psicológico y médico, sino también desde un punto de vista sensorial. La intervención del terapeuta ocupacional es fundamental para determinar cuáles son los sistemas sensoriales afectados, qué estímulos sensoriales alteran negativamente el comportamiento y qué estímulos sensoriales pueden ayudar a mantener un nivel de alerta adecuado para la interacción y el aprendizaje.


BIBLIOGRAFÍA
    

BEAUDRY BELLEFEUILLE, I. (2003), Problemas de aprendizaje en la infancia. La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial, Ediciones Nobel, Oviedo.

BUNDY, A. C., LANE, S. J., MURRAY, E. A. (2002), Sensory Integration: Theory and Practice (2nd edition), F. A. Davis Company, Philadelphia.


ROLEY, S. S .,  BLANCHE, E. I.,  SCHAAF, R. C. (2001), Understanding the Nature of Sensory Integration with Diverse Populations, Therapy Skill Builders, San Antonio.

SENSORY INTEGRATION INTERNATIONAL, INC. (1991), A Parent´s Guide to Understanding Sensory Integration, Sensory Integration International, Torrance, CA.

WILLIAMS, M. S., SHELLENBERGER, S. (1996), How does your engine run?, Therapyworks Inc., Alburquerque, NM.

 
 
TEMA DEL 6 DE NOVIEMBRE DISCAPACIDAD Y VIDA AUTONOMA
 
Discapacidad severa y vida autónoma


Entendemos por 'personas con discapacidad severa' (PDS) a aquellas personas con discapacidad que presentan deficiencias, limitaciones en la actividad o en la participación que impiden la implicación de éstas en su desempeño para la vida diaria y el ejercicio de sus derechos como ciudadanos.

En nuestro colectivo el elemento distintivo, es el grado de DEPENDENCIA que ocasiona la discapacidad, ya sea por la intensidad de la deficiencia, (una tetraplejia por ejemplo), como por la acumulación de déficits, (deficiencias motrices a las que se añaden problemas ortopédicos, digestivos, lingüísticos, etc.), o por combinación de modalidades (por ejemplo, sordera y ceguera), o por tratarse de trastornos sindrómicos o de tipo degenerativo (autismo, retraso mental profundo, trastorno mental crónico,...).

El origen puede ser diverso así como su curso. Puede tratarse de un daño cerebral adquirido; puede tener origen prenatal, perinatal o postnatal. El déficit puede estabilizarse o puede ser progresivo, etc.

Todo lo anterior hace necesario superar valoraciones centradas en lo puramente clínico. Precisamos análisis multifactoriales, desde un punto de vista no sólo funcional sino teniendo en cuenta los factores personales y ambientales (véase la Clasificación Internacional de Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, de la OMS). Más allá de los diagnósticos, está la persona y su representante, si lo requiere, con sus necesidades en el desempeño de su vida.

VIDA AUTÓNOMA

Cuando hablamos de vida autónoma nos referimos a vida digna, y hablamos de calidad de vida.

Queremos significar una vida en la que los objetivos van más allá de la mera satisfacción de necesidades. Sin embargo, habría que ampliar, incluso superar la equivalencia de interpretación que se suele hacer entre independiente y autónomo, cuando hablamos de personas con afectación severa, ya que por definición, éstas precisan ayudas diversas de otras personas y por tanto, ambos conceptos no sólo no equivalen sino que se contraponen.

En el caso de una persona gravemente afectada, optamos por la idea de VIDA PARTICIPATIVA, por promover la integración, las experiencias normalizadoras, la posibilidad de elección, ...

No nos interesa tanto lo que puede hacer solo, de forma independiente, sino lo que puede hacer con ayuda de otro (compañero, cuidador, familiar, asistente personal etc.), y la calidad y disfrute de las cosas que puede realizar incluso con ayuda (humana y/o técnica).

En cualquier caso, habría que someter el concepto calidad de vida a análisis por parte de los propios interesados, las personas gravemente afectadas, y en el caso de aquellas que no pueden hacer valer sus derechos, sondear a sus familiares y / o personas que los representen, ( recurrir a variables internas).

La calidad de vida de las personas con Discapacidad Severa, como ciudadanos ante todo, va más allá de cubrir unas necesidades básicas, puede y debe aumentar en la medida en que se promueva su integración y su participación activa en la comunidad.

 


5 DE NOVIEMBRE  - HIGIENE POSTURAL

HIGIENE POSTURAL


La higiene postural hace referencia a una serie de patrones o indicaciones de como realizar correctamente nuestras actividades, describiendo los movimientos y las posiciones de los diversos segmentos involucrados en dichas tareas, con el objetivo de minimizar la carga y el estrés sobre los músculos, tendones y estructuras ligamentosas. La higiene postural parte de un aprendizaje del “cómo”, el cual se toma como principio para sostener una memoria neuromotora que involucra tanto una alineación correcta de los segmentos articulares como una buena coordinación muscular y que sirve de base para una próxima repetición de un acto motor.
Ya sea que el individuo se encuentre en una posición estática o realizando una actividad de forma dinámica, la actividad postural actúa de forma permanente para facultarlo a poder realizar movimientos en contra de la gravedad, tanto en la forma concéntrica para vencer dicha resistencia como en la forma excéntrica para regular la caída de los diversos segmentos.
De todos los segmentos involucrados en la realización de movimientos y esfuerzos es la columna vertebral en la que recae el mayor trabajo realizado y el mayor estrés consecuente de una actividad prolongada. La patología dolorosa o algia vertebral constituye una de las dificultades más frecuentes en la práctica terapéutica, por lo que es importante prevenir el riesgo de padecer aquellos problemas posturales o estructurales ligados al dolor, adoptando los hábitos posturales correctos. Para ello, es necesario conocer aquellas situaciones que pueden ser perjudiciales para la columna, así como aprender y aplicar los mecanismos corporales que actúan de forma protectora.
Las alteraciones posturales a menudo conllevan un desequilibrio ya sea de la musculatura fásica  o dinámica con hipotonía o atrofia, o de la musculatura tónica vertebral con hipertonía, rigidez y retracción como signos característicos. En cualquier caso un trabajo terapéutico de reeducación postural se tomará como tratamiento para devolver la plasticidad al tejido mediante el fortalecimiento o la flexibilización. En general, la columna padece estrés:
·         Cuando permanecemos un tiempo prolongado en la misma posición, ya sea de pie, sentado o decúbito.
·         Cuando aumentan la concavidad o la convexidad de las curvaturas fisiológicas por posturas inadecuadas.
·         Cuando efectuamos un esfuerzo mayor a lo que comúnmente acostumbramos, o realizamos pequeños esfuerzos repetitivos en extremo
·         Cuando efectuamos movimientos bruscos o adoptamos posturas que conlleven mucho esfuerzo
Una postura correcta desde el punto de vista fisiológico es aquella que mantiene una alineación correcta, por lo tanto no es fatigante y conlleva la realización de menor esfuerzo y por lo tanto menos estrés. A continuación se señalan las medidas básicas de higiene postural que se deberán tomar en cuenta en la realización de las actividades más comunes:
POSICIÓN DECÚBITO
En decúbito es importante que la superficie de apoyo sea firme y recta, de espuma compacta, de tal modo que permita una buena adaptación de la columna. Se recomienda sobre todo dormir o descansar en decúbito lateral en posición fetal (A), mas no en decúbito prono (B) ya que la misma suele aumentar la curvatura lumbar a la vez que obliga a la persona mantener el cuello rotado para poder respirar. Por otro lado si se ha de considerar dormir en decúbito supino (C) se colocarán dos almohadas, una por debajo de las rodillas para disminuir la tensión sobre la lordosis lumbar, y otra por debajo de la cabeza para aliviar la tensión sobre la lordosis cervical
POSICIÓN SEDENTE
En esta posición el peso del cuerpo se traslada a la tuberosidad isquiática y el centro de gravedad varía de acuerdo al desplazamiento del tronco con respecto a la pelvis en el plano anteroposterior; así tenemos que un desplazamiento anterior del tronco (postura de trabajo) hace que el centro de gravedad se desplace por delante de la tuberosidad isquiática transmitiendo más del 25% del peso corporal a los pies. Asimismo un desplazamiento posterior del tronco (postura de descanso) sitúa al centro de gravedad por detrás de la tuberosidad isquiática disminuyendo la lordosis lumbar y aumentando la retroversión pélvica, lo cual permite disminuir la transmisión del peso corporal a los pies hasta por debajo del 25%.
Si se ha de descansar sobre una silla o un sofá se debe tener en cuenta la sobrecarga que genera en los discos intervertebrales una cifotización de la columna, la cual resulta de recostarse inconvenientemente apoyando la parte dorsal de la columna y desplazando hacia adelante la parte lumbar en clara tendencia hacia la horizontalización (A). Lo conveniente en este caso es apoyar la totalidad de la columna en el respaldar (B) Es importante considerar el grado de inclinación tanto del apoyo posterior como del asiento; se recomienda que el primero esté entre los 15° a 20° y el segundo entre los 20° a 25° con ayuda de un cojín o soporte para los pies
En el caso que la persona se encuentra en la cama, se evitará sobre todo que esta se siente con las rodillas y caderas flexionadas (A), ya que si bien se disminuye la carga sobre la columna, la presión sobre las tuberosidades isquiáticas aumenta considerablemente; por lo que se recomienda extender las rodillas sobre toda la superficie de la cama y disminuir la tensión sobre la columna mediante el uso de un cojín posterior

POSICIÓN BÍPEDA
Dado el elevado tiempo que diariamente pasamos tanto en posición bípeda como caminando, es conveniente seguir ciertas recomendaciones que reducirán el riesgo que estas posturas tienen de desencadenar dolor vertebral. Considerando que una sobrecarga estática por una bipedestación mantenida puede acarrear estrés sobre la musculatura paravertebral y de los miembros inferiores no se recomienda exponer a estos a una tensión innecesaria por inclinación anterior del tronco con bloqueo de las rodillas en extensión (A) durante las actividades de aseo y planchado. El inconveniente resulta fácilmente superable cuando se libera la tensión de la cadena muscular flexionando una de las rodillas con ayuda de una banqueta
Cuando se ha de levantar un objeto del suelo se debe evitar la flexión completa del tronco (A) y evitar la tensión innecesaria de la musculatura paravertebral producida por dicha flexión y el posterior estrés causado por el esfuerzo brusco de la musculatura lumbar al levantar el tronco. Por lo que se recomienda levantar los objetos agachándose manteniendo una rodilla al borde del suelo casi en cuclillas y el miembro inferior contrario en tripleplexión el cual servirá de apoyo para la posterior incorporación (B)
Asimismo para levantar objetos pesados se deberán doblar las rodillas, mas no la columna hasta situarse lo más cerca del objeto de este modo se lograra evitar la sobrecarga in necesaria, y enseguida se procederá a incorporar el tronco a la vez que se van extendiendo las rodillas y las caderas
Para trasladar objetos se recomienda evitar todo tipo de arrastre (A) ya que resulta dañino por la gran sobrecarga lumbar que ocasiona, es preferible empujar (B) adelantando un miembro inferior y aprovechando al máximo la contracción de los abdominales impelando el propio peso del cuerpo hacia adelante como fuerza adicional.
Para finalizar es importante considerar las siguientes medidas generales en la realización de nuestras actividades diarias:
·         No permanecer sentado, de pie, o de decúbito, etc. durante periodos prolongados de tiempo, se debe procurar alternar las actividades que requieran posiciones estáticas, con otras que precisen estar en movimiento.
·         Se debe intercalar periodos breves de descanso entre las diferentes actividades, para evitar la sobrecarga sobre músculos, tendones, ligamentos y otras estructuras blandas
·         Modificar adecuadamente el entorno en el caso de que fuera necesario, como por ejemplo el mobiliario, así como adecuar la altura de los objetos, la iluminación de la sala, etc., buscando la situación más cómoda y segura.
·         Planificar con antelación el movimiento que se vaya a realizar, para activar la memoria neuromotora por la repetición continua
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Lic. TM. Marcelo Muñoz Cuéllar
Terapeuta Físico

2 DE NOVIEMBRE - ELEMENTOS PSICOMOTORES BÁSICOS

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